El baglama tiene, por norma general, siete cuerdas repartidas en tres órdenes que se pulsan a la vez. Consta de tres partes principales: la caja (tekne), la tapa armónica (göğüs) y el mástil (sap). Los trastes van atados al mástil con hilo de pescar, lo que permite ajustarlos. El baglama suele tocarse con una púa flexible de unos 2,5 cm, parecida a la de guitarra; en algunas regiones se toca con las yemas o con las uñas.
La madera empleada en su construcción también es determinante. Cada tipo de madera aporta un color sonoro distinto, pero lo más habitual es recurrir a la morera, el enebro, la caoba o el nogal.
La caja de un baglama de mástil corto mide entre 38 y 43 cm. La de mástil largo puede variar entre 38 y 45 cm. Los modelos de mástil corto montan cuerdas de 0,18 mm, mientras que los de mástil largo llevan cuerdas de 0,2 mm.
El baglama saz se toca con una púa de corteza de cerezo o de plástico y, en algunas regiones, directamente con los dedos: esa técnica se conoce como «şelpe».
