Ha llegado a muchos países, pero se emplea sobre todo en la música clásica de Irán, Azerbaiyán, Armenia y Turquía. La estructura del instrumento varía ligeramente en cada país. También recibe otros nombres, como kamanche, kamancheh, kemanche o kemancha. Se toca tanto en la música folclórica como en la clásica.
Su timbre suave y agradable convierte al kamancheh en un instrumento ideal tanto para el solo como para el conjunto. El intérprete apoya el kamancheh sobre la rodilla y, en lugar de guiar el arco, gira el instrumento para ir al encuentro de este. Durante la interpretación, introduce los dedos entre las crines del arco y la parte de madera para obtener el sonido deseado.
La influencia del kamancheh no se limita a Oriente Medio. Con los años ha despertado el interés de numerosos artistas europeos. Existen muchas historias de músicos que viajaron a países como Turquía, Irán o Armenia solo para aprender a tocarlo. El kamancheh ha sabido ganarse el cariño y el interés de muy diversas partes del mundo, un afecto que se ha visto reconocido con su inclusión en las Listas del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.
