El bouzouki es uno de los instrumentos imprescindibles de la música griega contemporánea y pertenece a la familia de los laúdes de mástil largo. Es uno de los instrumentos principales de la música griega actual y combina rasgos de la guitarra y del baglama: toma el diapasón y las cuerdas del baglama junto con la disposición de trastes de la guitarra. Se cuenta que su nombre nació de la deformación de la palabra «baglamas» al crearse un instrumento nuevo, y que con el tiempo esa forma alterada dio lugar a «bouzouki» en pronunciación griega. Con su caja ovalada y su mástil largo, el bouzouki pertenece a la misma familia que el baglama, el kopuz y el oud. Es, además, un instrumento clave en la cultura musical del rebetiko.
Por su estructura, el bouzouki puede compararse con los laúdes turcos. También está presente en la música tradicional irlandesa. Su tapa, decorada normalmente con incrustaciones de nácar, se toca con púa. El bouzouki que los irlandeses han incorporado en los últimos tiempos a su música tradicional era en origen un bouzouki de 6 cuerdas, aunque los músicos suelen preferir el de 8 (afinado en do-fa-la-re). En Irlanda se afina en sol-re-la-mi o sol-re-la-re. Hoy el bouzouki irlandés tiene el fondo plano, parecido al de la mandola octava; la diferencia con esta es que el bouzouki tiene un tiro más largo. Ese tiro largo puede complicar las digitaciones y afecta al sonido, ya que las cuerdas son más finas.
Con su caja ovalada y su mástil largo, el bouzouki pertenece a la misma familia que el baglama, el kopuz y el oud. Es un instrumento clave en la cultura musical del rebetiko y también aparece en el folclore irlandés. Su tapa, decorada normalmente con incrustaciones de nácar, se toca con púa.
Fueron sus raíces turcas las que llevaron el bouzouki a Grecia y propiciaron su desarrollo. Pertenece a la familia del laúd, aunque es un miembro muy particular. El bouzouki griego nació con 6 cuerdas, afinado en re-la-re. Más tarde apareció el de 8 cuerdas, que aportó una dimensión distinta a la música.
En la antigüedad, el bouzouki se llamaba pandoura y tenía la caja redondeada. La gran razón de su atractivo es que, pese a contar con recursos limitados, la música que produce es única e inagotable. Su historia se remonta a épocas anteriores incluso a las de Oriente Medio y Asia, hasta los tiempos de Helena.
En cuanto a su llegada hasta nuestros días, el nombre bouzouki procede de una palabra turca. No sería exagerado decir que es pariente cercano del saz turco y del tanbur asiático. Quienes lo introdujeron en Grecia fueron los emigrantes llegados de Asia Menor y Turquía a principios del siglo XX.
Hoy los músicos tocan el bouzouki con púa, pero antaño se usaban púas de corteza de cerezo o de pluma. De esas distintas formas de pulsar han surgido también sonoridades muy particulares.
Tipos de bouzouki
El bouzouki es uno de los instrumentos principales de la música griega contemporánea. Mezcla rasgos de la guitarra y del bajo, por lo que no es un instrumento del todo equilibrado. De esa mezcla entre guitarra y baglama toma el diapasón, las cuerdas del baglama y el trasteado de la guitarra.
La historia del bouzouki no es muy antigua. Los rebetes, llegados desde Turquía con el intercambio de poblaciones, trajeron consigo instrumentos como el baglama, el oud y el violín; con el tiempo el baglama fue cambiando de forma y surgió un instrumento nuevo, parecido a la mandolina y a la guitarra. El bouzouki, que antes tenía 6 cuerdas, pasó a tener 8 con la adición de dos más. A medida que la música griega se popularizaba, el bouzouki se dio a conocer y se ganó el cariño del público.
Los tipos de bouzouki son los siguientes:
Podemos dividir el bouzouki en tres tipos:
- El bouzouki griego se divide en el bouzouki rebetiko de 6 cuerdas y el bouzouki laiko de 8 cuerdas.
- La morfología del bouzouki empleado con frecuencia en la música irlandesa es bastante distinta de las anteriores: el bouzouki irlandés tiene cuatro órdenes dobles de cuerdas y el fondo plano.
Lo más importante al aprender a tocar el bouzouki es conseguir su sonido característico. La forma de sujetar la púa y la posición de la muñeca son decisivas para lograrlo. La calidad de las cuerdas, la marca y la frecuencia con que se cambian también influyen mucho en el sonido.
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